Era el atardecer de un jueves
Mirando hacia el horizonte, mi alegría se disolvía, mi ganas descendían y todo mi ser se hundía en un abismo que se abría bajo mis pies
Aquel sol se llevaba mi entusiasmo y me dejaba unas ganas de morir, una sensación de suicidio involuntario que me devoraba como la termita al árbol.
Cosas que agobian y extrangulan a todo ser que busc ayuda y no la encuentra porque todos están tratando de sobrevivir en una sociedad consumista y sin sentimientos valederos para forjar una ciudad hogar.
El tiempo se retira dejándonos un ayer inolvidable, que todos olvidan para no pasar hambre ni sed.
Y allí estaba mi Espíritu ,buscando aire para respirar, sudando el calor que arde pero no quema, o quema pero no arde, ¿Será verano? O simplemente son los problemas que me dan la sensación de estar en un horno como el animal que un día vivió y hoy solo es un menú preparándose en la cocina de alguien que pudo más que él.
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